TÍTULO: EL CASO HARTUNG
TÍTULO ORIGINAL: KASTANJEMANDEN
Autor: Søren Sveistrup
El primer martes de Octubre, Rosa Hartung vuelve a su trabajo como ministra de asuntos sociales después de un año de ausencia, al haber vivido una situación dramática: la desaparición de su hija de 12 años. Linus Berger, un joven que sufre de una enfermedad mental, confesó haber matado a la chica, pero es incapaz de recordar donde quemó las varias partes del cadáver, que fue desmembrado. El mismo día que Rosa vuelve al parlamento, se encuentra el cadáver de una joven madre soltera, que ha sido brutalmente asesinada en su casa, en un suburbio de Copenhague – ha sido torturada y le han cortado una mano. La joven investigadora Naia Thulin es informada al respecto, y junto con Mark Hess, que acaba de ser expulsado de la sede de Europol en La Haya, son enviados a investigar el caso. Al llegar al lugar del crimen, encuentran una figura de un hombrecito hecha con castañas. Parece que el muñeco está ocultando un secreto, aunque esto se atribuye a una coincidencia. Cuando otra mujer es asesinada –y en este caso, el cadáver de la víctima se encuentra con ambas manos cortadas- y a su vez se encuentra en el lugar del crimen otro muñeco hecho con castañas, Thulin y Hess empiezan a sospechar que hay una conexión entre el caso Hartung, las mujeres asesinadas y un asesino que está extendiendo el miedo a lo largo del país. Empieza entonces una carrera contra el tiempo, ya que todo apunta a que el asesino cumple una misión que está lejos de terminar.
(Fuente: Roca Editorial
Ficha técnica completa aquí)
OPINIÓN PERSONAL
Me ha resultado bastante entretenido, pero no lo considero inolvidable ni excesivamente especial. Vi algunas promos de su adaptación en Netflix y decidí darle una oportunidad. Como estaba en la biblioteca de mi ciudad, no perdía nada por lanzarme con su lectura, y encima me animé aún más al buscar opiniones y encontrar varias muy positivas. Finalmente, no he coincido del todo con ellas, pero al menos no me arrepiento de haberlo leído. De verdad que yo no lo he considerado malo, simplemente es que hay aspectos que no me han convencido del todo.
El libro empieza muy bien, ya que no se anda con rodeos y nos encontramos unas escenas inquietantes y un primer crimen que claramente será clave más adelante. Ahí vemos a un policía acudir a un aviso, y lo que él creía que sería un incidente sin importancia, acaba siendo el escenario de una masacre, pero lo peor es que él también encontrará la muerte allí. Después de eso, damos un salto de un par de décadas en el tiempo y llegamos al presente. Ahí los sucesos también comienzan siendo inquietantes, pero es la actitud de los personajes lo que lo estropea todo un poco.
Como protagonistas principales tenemos a Thulin y a Hess.
Thulin considera soporífera la división de la policía en la que trabaja y quiere ser trasladada al área de la ciberdelincuencia. Para su desgracia, tiene que conseguir que su jefe tramite el papeleo, y hasta entonces debe aguantar lo de estar ocupándose de delitos que no le resultan motivantes. Su personaje no cae mal, el problema es su frialdad y lo poco que parece importarle su trabajo.
Hess es el típico agente que, aunque parece efectivo, es considerado una carga por su falta de capacidad para obedecer. La Europol le ha dado la patada temporalmente y por eso se ha visto obligado a volver a trabajar en una comisaría de Dinamarca. Le toca hacer equipo con Thulin, algo que a ninguno de los dos le hace excesivamente feliz porque ambos preferirían ir por libre.
A pesar de que parecen dispuestos a ignorarse lo máximo posible, un hecho hará que todo se tambalee: una mujer ha sido salvajemente asesinada y, en un muñeco de castañas encontrado a su lado, ha aparecido una huella de Kristine, la hija de Rosa Hartung, una ministra del gobierno danés.
Ese hallazgo resulta totalmente ilógico, pues Kristine fue presuntamente asesinada meses antes. Solo tenía 12 años y un hombre confesó haber abusado de ella y haberla descuartizado. Sin embargo, sus restos nunca aparecieron... ¿murió realmente Kristine? ¿qué relación podría tener ella con la mujer a la que acaban de matar? ¿estamos ante un asesino en serie? ¿es lo de la huella de Kristine un mero distractor?...
Sin duda, los interrogantes iniciales que plantea la historia son bastante potentes. El autor no maquilla la crueldad del asesinato que ejerce de detonante y consigue engancharnos con la inexplicable conexión entre ese suceso y el otro crimen que vimos en el prólogo. Además, todo el misterio que rodea a lo de Kristine también ayuda a que la lectura sea adictiva.
Lo que chirría es la actitud tan poco profesional de absolutamente todo el cuerpo de policía. Solo Hess, que aparentemente es el más pasota, parece querer fijarse en los detalles y encontrar respuestas para todo aquello que no le encaja. Si no fuera por Hess, aquí todo el mundo hubiera hecho un informe rápido del crimen y hubiera culpado al primero que tuviera pinta de ser sospechoso. La mayoría de agentes, incluida Thulin, muestran una desgana brutal. Unos porque no quieren complicarse la vida admitiendo que pasa nada extraño, y otros porque no quieren aceptar que la investigación de lo de Kristine pudo tener fallos importantes.
Siendo Thulin la otra protagonista junto a Hess, yo esperaba un poco más de curiosidad por su parte, pero ella parece querer ignorar pruebas y solo cede cuando Hess se pone muy plasta y la obliga a mirar más allá de sus narices.
Aunque la narración es amena, para avanzar en la trama no ayuda el hecho de que únicamente Hess quiera indagar un poquito más que los demás. Como todos le dicen que no moleste, él mismo decide a veces no ser insistente y regodearse nuevamente en sus ganas de ser invisible y volver lo más pronto posible a la Europol. Encima, a Thulin se le mete entre ceja y ceja un sospechoso concreto y, aunque tiene motivos que respaldan ligeramente sus teorías, ese empecinamiento y sus ganas de ignorar lo de Kristine resultan molestas. Que se den otros crímenes es la clave para que la actitud de la policía adquiera algo más de profesionalidad.
Aunque Thulin y Hess son los narradores de la mayoría de capítulos, también tenemos otros protagonizados por personajes como Rosa Hartung o su marido Steen. Sin embargo, a mí sus reflexiones o aportaciones no me parecían muy provechosas porque también demostraban terquedad a la hora de contemplar otras opciones respecto a lo que pudo pasarle a su hija.
Está claro que lo ocurrido con Kristine tiene relevancia, pero vamos recordando su caso de manera muy anecdótica. Creo que abordarlo de una forma más detallada hubiera sido mejor, ya que, a pesar de que se dice que fue muy mediático y que trabajaron como locos para saber qué le pasó, realmente se ven puntos débiles desde el principio y cuesta creer que nadie viera los errores que se dieron.
El gran punto fuerte de la novela es la agilidad para pasar de un suceso a otro. Tengamos en cuenta que tiene 524 páginas, así que esa fluidez es muy de agradecer para que la lectura no se haga eterna. En términos generales, incluso cuando los personajes están más desganados, siempre ocurre algo que ayuda a que surja un nuevo interrogante, lo cual también supone un aliciente para querer seguir avanzando.
La forma en la que se va atando cabos es correcta. No en lo del pasado (cuando hablamos sobre lo de Kristine), pero sí en los crímenes del presente. Una vez que los protagonistas ya se van tomando en serio lo de ir analizándolo todo, es coherente la manera en la que los descubrimientos se van originando.
En la recta final es cuando los acontecimientos toman un ritmo más vertiginoso. Ahí es inevitable leerse las últimas páginas de un tirón para saber qué sucedió realmente con Kristine y la implicación inesperada que pudo tener cierto personaje (incluso sin que ese personaje fuera consciente de ello...). Mi queja en esa parte es que se dan varias casualidades que resultan muy convenientes para que la trama coja un rumbo concreto. En cierto modo, veía hasta forzadas dichas casualidades.
El cierre es autonclusivo respecto al caso. No quedan dudas y el autor zanja todos los frentes abiertos. Es más, hasta consigue crear impacto con lo brutales que resultan algunos sucesos. Sin embargo, en otros aspectos no es tan autoconclusivo y podría ser considerado el principio de una saga policíaca. No solo porque quedan cosas en el aire en relación al vínculo que mantendrán algunos personajes en el futuro, sino también porque hay sucesos concretos que fueron nombrados de pasada y que podrían explorarse más.
Adaptación
Cuenta con Danica Curcic en el papel de Thulin y Mikkel Boe Følsgaard en el de Hess.
He visto opiniones para todos los gustos, aunque en general parece que el libro es más alabado. No tengo Netflix, así que no la he visto y no puedo opinar.
Si alguien sí que la ha visto y quiere comentar qué impresión le dejó, me encantará conocerla :-)
Valoración del libro: 7/10 "Tiene enganche y la lectura resulta amena, pero las actitudes de los personajes y lo convenientes que son algunos hechos le restan puntuación. Es innegable que la narración es fluida y que el autor sabe mantener el misterio e ir creando interrogantes para que la trama no decaiga, pero hay varias ocasiones en las que, de manera fortuita, se dan casualidades algo cuestionables. Me hubiera gustado ahondar mejor en algunos aspectos, pero admito que me sorprendió en algunos detalles. Aunque deja cerrados todos los interrogantes del caso, tiene pinta de ser el principio de una saga policial. En todo caso, puede leerse perfectamente siendo considerado un libro autoconclusivo".
Todo lo expresado anteriormente es mi opinión, esto no significa que esté en contra de otros puntos de vista u otro tipo de opiniones. Si queréis preguntar algo o queréis dar vuestra valoración, no dudéis en dejar vuestro comentario, siempre que lo hagáis de modo respetuoso.
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