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Los últimos días de Clayton & Co., Francisca Solar

TÍTULO: LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CLAYTON & CO
AUTORA: FRANCISCA SOLAR

«Si no puede distinguir quién respira y quién no, el retrato es un Clayton & Co.»

A fines del siglo XIX, en la desaparecida localidad de Atlas, la joven Abigail Clayton era reconocida por el curioso talento de fotografiar a los muertos. Una habilidad que cuidaba un aterrador secreto: los protagonistas de sus imágenes le susurraban secretos sobre los vivos. Personas de todo el país viajaron a conocer a la “médium Clayton”; recibió a campesinos y diplomáticos, ayudó en casos legales y policiales, hasta que una acusación de demencia y un escabroso homicidio terminaron con su corta carrera. “Bruja, loca, asesina”, dicen que estuvo encerrada más de una década en el sótano de un sanatorio antes de que la tuberculosis y el olvido la mataran. Dicen muchas cosas sobre ella. Sin embargo, lo único claro, es que la verdadera historia de quienes retrataba se escondía en el susurro de los fantasmas o detrás del clic de una de sus fotos.

Ficha técnica completa aquí)

OPINIÓN PERSONAL

Una historia que va de menos a más y que consigue acabar resultando inquietante. Conocí este libro gracias a una reseña en el blog "La Biblioteca de Bella", la cual podéis ver aquí. Su administradora es Melania (o Seveth, que es el nombre con el que comenta), quien hace entradas que resultan muy amenas y hasta suele sorprenderme con historias cuya existencia desconocía, así que ésa es una de las razones por las que me encanta leer lo que publica. Cuando dio su opinión sobre "Los últimos días de Clayton & Co", me llamó muchísimo la atención el tipo de trama y la tensión que parecía tener, por lo que no dudé en apuntármelo. Hace poco, la ebiblio de mi CCAA me sorprendió al ponerlo de novedad, así que me lancé de inmediato a cogerlo. Debo decir que hubo una parte durante la primera mitad en la que os prometo que quise abandonarlo, pero luego todo cambió...

1904. Hospicio de Viña del Mar (Valparaíso.- Chile).- En el primer capítulo conocemos a Abigail Clayton, la protagonista, encerrada en un centro que más bien parece un infierno. Lleva 15 años allí y su estado es deplorable, pero alguien está a punto de visitarla y de cambiarlo todo. Por primera vez en mucho tiempo, Abigail conseguirá emocionarse y tener un pequeño instante de luz entre tanta oscuridad... ¿por qué está Abigail ahí? ¿de verdad perdió la razón? ¿qué cosa tan grave hizo como para que nadie se haya preocupado por ella en tanto tiempo?... Tras un inicio tan intrigante, toca viajar al pasado y ver qué ocurrió...

1889. Atlas (Chile).- Abigail solo tiene 14 años, pero ya sabe lo que es el sufrimiento extremo. Está casada con el doctor Emmett Clayton, un hombre 35 años mayor que ella, y tiene que soportar constantemente sus insultos y sus malos tratos. Su padre acordó antes de morir su matrimonio para que no quedara desamparada, pero Emmett se limita a humillarla y ni siquiera ha sido su apoyo tras haber dado a luz prematuramente al hijo de ambos, el cual nació muerto. Sin embargo, gracias a Abigail y a su maestría para sacar fotos, Emmett creó el estudio Clayton & Co., especializado en fotografías mortuorias. Él se encarga de intentar llevarse el mérito de todo, pero es Abigail quien realiza los retratos. Junto a ella colaboran Sam, quien se encarga de maquillar y adecentar a los cadáveres, y la marquesa Alexandra, una aristócrata que disfruta ejerciendo de relaciones públicas del estudio. Ellos dos sí aprecian a Abigail, pero disimulan para no sufrir la ira de Emmett. Sin embargo, lo que ninguno sabe es que Abigail no solo hace fotos, sino que también puede comunicarse con aquellos que aparecen en ellas... aunque ya estén muertos...

Lo primero que vemos a los miembros del estudio Clayton & Co en plena faena. Se encuentran preparando la fotografía de una fallecida y descubrimos cuál es el protocolo que siguen y cómo se desarrolla la sesión.

Yo sabía de la existencia de este tipo de fotografías, pero nunca había leído nada sobre el tema ni me había planteado la complejidad que podría existir detrás de una fotografía en la que se pretende que la persona fallecida parezca lo más viva posible. Cuando todo esto era descrito, mi interés era enorme porque, más allá de que todo sea algo tétrico, me resultaba llamativo. Además, aquí las explicaciones son bastante profesionales y, aunque es cierto que puede dar cierto asco conocer algunos detalles, realmente no había forma de maquillarlo.

Se intenta que se vea esto como un recuerdo entrañable que algunas personas deseaban tener de los fallecidos, pero no se habla de ello intentando obligarte a que pienses lo mismo. Personalmente, sería totalmente incapaz de sentarme al lado de un muerto para hacerme una foto con él, pero he buscado en internet ejemplos de este tipo de fotos y me ha impresionado muchísimo el hecho de que mucha gente las veía como algo normal y el fallecido parecía uno más entre los vivos (también las hay menos sutiles y se ve directamente el ataúd abierto y el fallecido/a posando solo o acompañado). Y bueno, sé que en algunos contextos se siguen haciendo en la actualidad, pero no voy a irme por las ramas... Sea como sea, el caso es que creo que el libro supo dar a conocer este tema y que se entienda para qué se utilizaban estas fotos y cómo se hacían.

Ahora os estaréis preguntando la razón por la que quise abandonarlo, ya que de momento no he dicho nada negativo. Pues bien, el motivo fue que tras los primeros capítulos hubo unas páginas en las que la autora se desvió totalmente de lo de las fotografías y de la historia de Abigail. De repente le dio por ponerse a describir la localidad de Atlas, sus calles, su estructura administrativa y otros detalles de relleno sobre la vida y el día a día de personajes secundarios. Yo no entendía el propósito de todo esto, pues lo que ocurría en el estudio Clayton & Co era lo que sustentaba la trama, no hacía falta añadir todo ese relleno decorativo que no aportaba nada. En esa parte me desmotivé totalmente y fue cuando quise abandonarlo, pero recordé la reseña de Melania y supe que eso tenía que acabar rápido ya que ella comentaba cosas que yo todavía no había visto. Y, afortunadamente, así fue, pues la autora volvió a retomar correctamente la historia de Abigail y empezó a añadir elementos para darle más tensión a la trama.

En todo caso, quiero aclarar que  la historia no va únicamente de sacarle fotos a muertos y ya está. Como dije anteriormente, Abigail puede comunicarse con ellos durante un breve instante tras realizar sus fotografías. Ella lo odia, no soporta esa horrible sensación que la embarga cuando el fantasma de esa persona susurra algo en su oído y hace que su cuerpo pierda el control por el miedo. Encima, Emmett no duda en castigarla severamente si hace algo mal, así que es como una doble amenaza. Pero... ¿y si su don o maldición es clave para ayudar a otras personas? Abigail no quiere hacerle daño a nadie, simplemente quiere ofrecer consuelo, pero sus buenas intenciones podrían convertirse en su mayor condena...

La trama se va volviendo cada vez más oscura, es inevitable compadecerse de Abigail y desear poder defenderla de los ataques que sufre. En el fondo, es una niña que nunca ha podido ser libre. Adoré a personajes como Alexandra y Sam que siempre intentaban confortarla, y odié a muerte a Emmett y su crueldad. Lo que Abigail va oyendo gracias a su don también genera momentos de intriga y es fácil engancharse a la lectura para ver cómo reaccionarán otras personas a lo que ella descubre. Aunque hay un caso concreto que será el que marque el destino de Abigail, también vemos otros que sirven para ir abriendo el camino ante lo que ocurrirá, y todos ellos saben tener un toque lo suficientemente enigmático para que queramos saber cómo acabarán. 

Como protagonista, Abigail se va creciendo. A medida que la vamos conociendo, vamos notando cada vez más su opresión y su anhelo de querer encontrar cierta paz. A pesar de lo sometida que está, no es una chica previsible e irá dando pequeñas sorpresas cuando quiera ayudar a otras personas (aunque sepa que eso supondrá ser castigada)


En la recta final es cuando su personaje da el gran golpe... me dejó sin palabras y quedé admirada ante la originalidad de la autora para llevarla al límite y crear una de las escenas más impactantes que he leído nunca. 

Si no fuera por el bache que para mí tuvo en libro al irse por las ramas en algunas páginas, creo que lo hubiera considerado casi perfecto. Suele ser muy complicado que yo vea algo que me inquiete en una lectura, ya que ni en las de terror suelo impresionarme demasiado, pero creo que ésta supo sacarle partido a lo de la fotografía mortuoria añadiéndole el toque sobrenatural. Estuve cerca de tener escalofríos con el ambiente tan tenebroso que se creó en algunas escenas y lo bien manejados que estuvieron los personajes en ellas.

El desenlace cierra todos los frentes abiertos, pero en el último instante abre uno nuevo, el cual considero que da pie para una continuación. Se puede considerar que esta novela es  autoconclusiva, pero no sería raro que a la autora le diera por sacarle provecho a lo que ocurrió al final y creara una secuela que fuera un thriller sobrenatural... no digo más para evitar spoilers, pero yo estaría encantada de reencontrarme con varios personajes. 

Si buscáis una lectura de esas que te hacen mirar con desconfianza cualquier sombra que haya a vuestro alrededor mientras leéis, ésta es una buena opción. Mezcla bien el realismo con asuntos paranormales, te hace reflexionar sobre la delgada línea que puede haber entre la cordura y la supuesta locura, te mantiene en vilo con algunos interrogantes, te estremece con algunas escenas y te hace tener un subidón de adrenalina cuando varios personajes inician una carrera a contrarreloj para intentar evitar lo inevitable.

Valoración del libro: 8/10 "El inicio atrapa, pero luego tiene un bajón importante. Afortunadamente, la remontada no tarda en llegar y la historia acaba atrapando y hasta dando algo de miedo en ciertos instantes. La trama usa como base el tema de la fotografía mortuoria, algo que por sí solo puede resultar inquietante, pero la autora le añade un toque sobrenatural que lo vuelve todo aún más estremecedor. Abigail es la protagonista principal y su personaje tiene un gran desarrollo. Hay algún que otro giro inesperado y es fácil mantener el interés ante lo que va ocurriendo. Las últimas páginas son las mejores y te dejan con ganas de que se escriba una continuación para seguir sacándole partido a algo que sucede al final"

Todo lo expresado anteriormente es mi opinión, esto no significa que esté en contra de otros puntos de vista u otro tipo de opiniones. Si queréis preguntar algo o queréis dar vuestra valoración, no dudéis en dejar vuestro comentario, siempre que lo hagáis de modo respetuoso.
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